El Sevilla ha salido victorioso en su partido frente al Huesca, que murió con las botas puestas. Bono dejó los tres puntos en Nervión.

Cuando Lopetegui ayer, en rueda de prensa, dijo que el partido frente al Huesca era el más complicado de la temporada era por algo. El Sevilla ha vencido al Huesca, aunque ha necesitado mucho más de lo que se pronosticaba en un partido cuyo rival era el farolillo rojo de la clasificación.

Como era evidente, Lopetegui, en la grada por sanción, hizo muchas rotaciones pensando en el partido del miércoles frente al Borussia Dortmund y dio minutos a jugadores como Sergi Gómez, Rekik, Gudelj, Óliver o De Jong; estos partidos son los que este tipo de jugadores tienen que aprovechar para decirle al técnico que ahí están si los necesitan, como hizo Óliver Torres, que completó un gran encuentro con la guinda de la asistencia en el gol de Munir.  Sin embargo, otros ni siquiera hicieron el amago de demostrar su juego como en el caso de Luuk De Jong. El holandés salió de titular y fue la única noticia suya durante el partido, fue sustituido en el minuto 60 por En Nesyri, otra oportunidad desaprovechada.

Como dice el dicho: "el mejor ataque es una buena defensa", es lógico, si no te marcan tienes asegurado mínimo un punto. Hoy, ante la falta de lucidez de la defensa, que notó la ausencia de Koundé, apareció Bono; el portero que lleva más de 600 minutos consecutivos sin encajar gol. Lejos queda aquella noche en Mendizorroza que, por cierto, salvó él parando un penalti en el 90'. Tres paradas espectaculares realizó hoy a Rafa Mir, Seoane y Sergio Gómez, tres paradas que valen tres puntos. Los porteros también ganan partidos.