El próximo lunes se enfrentaran dos históricos del fútbol español, cara a cara, en el nuevo y reformado Sadar.

Hablar de Osasuna es significado de partido rocoso, de alto voltaje, mucha intensidad, de disputas individuales eternas y de darlo todo los 90 minutos en el campo. Históricamente, estos dos clubes han vivido partidos importantes que han desembocado en autenticas batallas campales, donde el fútbol ha estado durante ciertos momentos a un segundo plano.

Los dos partidos que reflejan su gran rivalidad por antonomasia son la última jornada de la temporada 2003/2004 donde el Sevilla se la jugaba a todo o nada el pase a la UEFA y Osasuna, ya salvado, se jugaba el orgullo rojillo. Patadas a diestro y siniestro, constantes tanganas, muchos piques. A eso, sumarle el ambiente que había en el Sánchez Pizjúan, lleno hasta la bandera. Finalmente el partido se lo llevo el Sevilla de Caparrós por 1-0 con gol del mítico y danzante delantero brasileño, Baptista. 

Y el otro, una vuelta de las semifinales de la UEFA ante el Osasuna en la bombonera de Nervión, el 3 de Mayo de 2007, donde el Sevilla se citaba para remontar, volver a otra final y defender su corona ante el Espanyol, que como ya sabemos todos, lo hizo y lo sigue haciendo hasta ahora, siendo el Rey Midas de esta competición, tan infravalorada pero querida por muchos....
Ahora que han pasado más de 14 años, y con el Osasuna asentado en la primera división española, después de haber ascendido en 2017, los rojillos buscan alcanzar su objetivo, la permanencia, y poder conseguir la revancha histórica con el Sevilla FC. No obstante, el Sadar, para los hispalenses, es sinónimo de tierra movedizas donde tan solo han ganado 3 partidos de los 10 que han jugado en este siglo XXI.

El Sadar, un estadio a juego con la idiosincrasia del equipo

Dime donde vives y te diré quién eres decía el refranero español, eso es el Sadar, el auténtico fortín rojillo con un Jagoba Arrasate en la cúspide el cual ha ideado un equipo donde combina la raza tradicional navarrica con dosis de buen fútbol y una moral inquebrantable.

Desde su ascenso a primera siguen manteniendo sus señas de identidad; verticalidad, presión muy alta e intensa, laterales profundos y ofensivos, juego veloz y directo, mediocampistas que realizan y mueven el esférico constantemente a la banda, y la multitud de coberturas defensivas. Pero sobre todo, un poder aéreo en el que se apoyan.
Tácticamente, los navarros suelen jugar con un 4-4-2, con uno de los dos delanteros por detrás del punta y haciendo de enlace entre los mediocentros y este. Además, suelen utilizar mucho sus bandas, donde ambos laterales suben constantemente para buscar centro y así aprovechar su poder aéreo. No obstante tienen un gran recurso, el balón largo que lo utilizan en el caso de que el equipo contrario esté en un bloque alto con presión alta, para así aprovechar las segundas jugadas, resarcirse de la presión, y  crear peligro.

Recalcar que el balón no les quema a los navarro, puesto que tienen a dos todoterrenos, a destacar Oier Sanjurjo y Roberto Torres en la sala de máquinas, los cuales quiebran líneas enemigas con mucha facilidad y aportan dinamismo, musculo y pulmón al equipo.
Todo esto hacen de Osasuna un equipo muy correoso y duro de batir, imprimiendo mucha intensidad en cada disputa aérea y terrestre y haciéndole la vida imposible a cada equipo que se desconecte una milésima de segundo en el partido.

"Casus belli" del Sevilla

Los de nervión tendrán que volver a tierras navarras, tierras tenebrosas para los andaluces. Su "Casus Belli", las 7 derrotas que tiene cosechadas en el Sadar en todo lo que llevamos de siglo XXI.

Para ello, Julen Lopetegui tendrá que idea un once inicial muy físico, para poder aguantar a un ritmo alto y constante los 90 minutos, que puede disputarle el juego aéreo, su punto fuerte, y que en ataque pueda declinar la balanza para seguir en los puestos de arriba y lucha por el título de La Liga, aunque con los últimos años y aquel día de Mallorca, la cosa está difícil y el porqué ya lo sabemos todos....