Tras meses de angustia vital, luchando en puestos bajos de la clasificación y con una situación administrativa tensa, el Valencia sella su permanencia en Primera División.

Como dice el refranero español, después de la tormenta siempre viene la calma. La temporada para el club valenciano ha sido una total montaña rusa. Desde que en verano hubiera problemas económicos que arraigaran en una batalla campal entre plantilla y los cargos más altos en el club, hasta hoy en día, en cuanto a fútbol se refiere, el Valencia ha vivido momentos angustiosos viéndose bajar a la categoría de plata del fútbol español. 

Ahora, muchos de ellos creen y confían que esta temporada tan solo ha sido de progresión y que para la siguiente, habrá que volver a esos puestos altos que más que acostumbrado estaba el Valencia a luchar con el Sevilla, el Atlético de Madrid, Barcelona etc...

Verticalidad y desborde sumado al balón parado

En referencia al juego del Valencia desplegado durante toda la campaña liguera, Javi Gracia, desde su llegada al banquillo ché, ha apostado normalmente con un 4-4-2, que muy de vez en cuando se transforma en un 4-2-3-1. En general, el técnico español busca un equipo equilibrado, donde se ataque bien y se defienda bien. No obstante, le apasionan las transiciones rápidas y verticales por la banda y que su equipo muerda alto en la presión y en la presión tras pérdida.
Uno de sus puntos en los que más trabaja es en el balón parado. Realiza muchas estrategias de pizarra que se ven favorecida por el buen golpeo de balón de muchos de sus jugadores, véase Guedes, sin duda, el hombre referencia en cuanto a ataque con rapidez y golpeo seco desde fuera del área se refiere.
No en vano, cuando hablamos del mediocampo y la retaguardia hablamos de dos pivotes, normalmente Racic y Soler, más dos mediocampistas puros en vez de extremos para reforzar la medular y poder replegar rápidamente en contraataques enemigos. Más atrás, en la defensa, sus laterales profundizan mucho tanto hacía dentro como hacía fuera en busca del centro. El especialista en esto es el capitán valenciano Gayá.

Para finalizar, los dos defensas centrales les gusta jugar desde atrás, abrirse mucho en su propio campo y en el caso de que tenga que desplazar el balón en largo, se defienden como suma facilidad a la hora de conectar con los desmarques a la espalda de Guedes, o el delantero boya del equipo, Maxi Gómez, para bajar balones aéreos y buscar segundas jugadas.