El Sevilla Atlético, entonando lo que su padre hace cada partido, ya piensa en la segunda fase que dará acceso a la Primera RFEF.
Fuente: Sevilla FC

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Los hijos, genéticamente hablando, tienen el ADN de su Padre y de su Madre. El Sevilla Atlético cuenta con el gen del "Nunca se Rinden" de su padre, el Sevilla FC, y de su madre, la representación de Sevilla por todos los campos modestos y de barro de España.

A lo largo de la temporada regular de la casi desaparecida segunda B, se ha podido comprobar el paso de la pubertad a la maduración del grupo más joven de la competición, con una media de 20.2 años.

Su proyección a lo largo de la competición

Sus primeras pasos no fueron nada buenos, como cuando nuestro cuerpo empieza a experimentar cambios que nos crean incertidumbre. Nueva plantilla y un total relevo generacional. Tal fue la mala situación que los pupilos de Paco Gallardo, al terminar la primera vuelta se situaban en lo más bajo de la competición, cosechando 9 puntos de los 27 posibles.

Pero, poco a poco, esa madurez obtenida y resiliencia cosechada de las derrotas se fue implantando en el juego a base de goles y buen fútbol, algo que se echa en falta en esta Segunda B. Dentro de todos estos adolescentes, han destacado por encima jugadores como Adrián Peral, pelotero de mucho cuidado, dominando perfectamente las dos áreas y Luismi, verticalidad y desborde puro por la banda, haciendo del fútbol una autentica orfebrería sevillana. 

La que más ha resaltado ha sido la "Dupla I", la formada por Isaac e Ivan, los Peaky Blinders de la Carretera de Utrera, complementándose el uno para el otro y el otro para uno para así penetrar todas las retaguardias inquebrantables, rocosas y "catenacistas" de la Segunda B.


Hasta que la entrada del año nuevo supuso un cambio radical y drástico a la situación en la que estaba sumergida, una autentica hecatombe. A partir del asalto del 17 de Enero, en la casa del líder, por aquel entonces, el UCAM Murcia, se iba a formar un completo aura de victorias que llevarían al Sevilla Atlético del ostracismo al Olimpo de los puestos nobles de la competición. 

Desde esa jornada matinal, los chicos del filial entrarían en una buena dinámica y hasta final de la primera fase conseguirían 5 victorias y 3 empates que haría alzar al Sevilla a la posibilidad de acceder a los "estudios superiores", los play-offs a Segunda hasta el último partido, el decisivo, contra el Yeclano pero el Córdoba-Betis Deportivo como telón de fondo.

A escasas milésimas de haber tocado la gloria

Los de Paco Gallardo llegaban al duelo decisivo, la última jornada, todo o nada frente a un Yeclano que no se jugaba nada. El Sevilla Atlético necesitaba la victoria y que el Betis, en el Nuevo Arcángel no sumara tres puntos, valiendo un empate también. El partido en el Jesus Navas no se decidiría hasta los últimos compases cuando Ivan Romero, el actual pichichi de la Segunda B, paralizaría el tiempo desde los 11 metros para así llegar a la cúspide de la gloria. Se vivieron 8 minutos de exaltación y felicidad completa. Hasta que en el verde de la ciudad deportiva saltaba la noticia de que el Betis había empatado el encuentro en el 92' y se volcaba arriba, a por todas.

Pero, el dicho" Lo que el fútbol te da, el fútbol te quita" retumbaría en el pie derecho de Mizzian, héroe del conjunto bético que hacía el 1-2 en el Arcángel y mandaba al filial verdiblanco a los puestos de ascenso a Segunda. Los chicos se había quedado a las puerta de tocar la gloria, como a su padre le ha pasado en más de una ocasión. No sin más, tras la debacle emocional recurrieron al réquiem clásico sevillista, recogido en la Biblia del Fútbol. Todo el grupo se unió en el centro del campo para convocar aquello que su padre le ha inculcado, el Nunca te Rindas, para llegar a la segunda fase más fuerte y poder conseguir el objetivo.