Cruel eliminación del Sevilla de la Copa del Rey, que muere en la prórroga después de un mal partido, con una actuación arbitral muy polémica.


El fútbol ha vuelto a ser cruel con el Sevilla. Una vez más, el conjunto sevillista murió en la prórroga. El guion del partido ha sido el peor de todos los escenarios posibles, el más cruel, con un equipo que no tiene tiempo para reponerse del golpe porque tiene dos nuevas finales en cuestión de seis días.

Con la alineación, daba la sensación de que Lopetegui quería el gol, ese gol tan fundamental que obligaba al conjunto culé a hacer cuatro goles, nada lejos de la realidad. Salió al igual que sale siempre el Sevilla al Camp Nou, ese planteamiento con el que el Sevilla ha sacado dos empates en los últimos diez años de este estadio: defender el resultado. 

Ese fue el primer error del equipo sevillista esta noche: salir al partido pensando que el partido iba 0-2. ¿Qué debió haber hecho Lopetegui? tal vez hacer lo que parecía que quería cuando salía con dos delanteros: no negarse en ataque, buscar el gol. Con un gol, el Sevilla habría cerrado la eliminatoria y ahora mismo estaríamos todos celebrando el pase a una nueva final.

No solo el planteamiento fue lo que le salió mal al Sevilla en el Camp Nou, es que todo salió absolutamente mal. Para empezar, la lesión del portero titular, que tantos partidos está salvando, a dos días del partido más importante de la temporada. Sale a jugar Vaclik después de cuatro meses de lesión, y recibe tres goles, el Sevilla no había recibido ni un solo gol en esta Copa y, de repente, recibe tres. Y ojo, no es culpa de Vaclik la eliminación, el checo apenas tuvo trabajo a lo largo del partido, aunque es cierto que en el primer gol puede hacer algo más en lugar de quedarse mirando.

La segunda parte comienza con la lesión de Aleix Vidal, que estaba siendo de los mejores, sobre todo al comienzo de la segunda parte cuyas subidas en ataque estaban empezando a hacer daño a la defensa culé. Sin embargo, en mi opinión, hay un cambio clave y es el de Acuña, que estaba siendo el futbolista que más ganas le echaba de los once. Obviamente, después de más de un mes de lesión, es normal ir poco a poco, pero el argentino estaba secando a Dest y, a partir de su cambio, la banda derecha fue un puñal para el Barça. Es obvio que Rekik no es lateral y no hay un sustituto en condiciones para el argentino. Pero está claro que el cambio ha sido fundamental.

Un futbolista como Ocampos, que después de un mes de lesión por la grave entrada de Djené, se machaca para ayudar al equipo a clasificarse y termina siendo clave en la eliminación fallando un penalti (no había fallado ninguno desde su llegada al Sevilla) parado por Ter Stegen, al igual que ya hizo el alemán hace dos años en la Supercopa de España frente a Ben Yedder.

Pero lo peor estaba por llegar, Fernando hace una falta absurda, con el balón controlado por el Sevilla, con una tarjeta y al borde del área, un tiro en el pie en toda regla. El jugador se va expulsado y la falta termina en córner. El saque de esquina es despejado por la zaga sevillista e incomprensiblemente Diego Carlos salva el balón cuando se marchaba y se la entrega en bandeja a un rival. Un central de la talla del brasileño comete un error clave porque la jugada termina en gol y, aunque empataban la eliminatoria, prácticamente solo quedaba rematar la faena de una eliminatoria sentenciada. Con uno menos, era necesario un milagro, que por supuesto no llegó.

Eso sí, pese al mal partido del Sevilla, el árbitro ha sido clave en la eliminación rojiblanca. Después de lo que ocurrió hace dos años con el penalti sobre Messi por pegarle una patada al suelo, era evidente que algo iba a ocurrir. Mingueza debió ser expulsado tras el penalti sobre Ocampos y no quiso hacerlo; la expulsión de Fernando, también discutible por un agarrón en una jugada que Trincao era imposible que llegara; pero sobre todo, por un penalti clamoroso a cinco minutos del final por una mano de Lenglet totalmente voluntaria, el colegiado decidió no ir ni a revisarlo, ¿si la situación hubiese sido al contrario? probablemente se habría parado más a mirarla.

Es una noche muy dura para el equipo sevillista, no se esperaban este mazazo, pero de ellos dependía que esto no ocurriese y lo han permitido, esa es la realidad. Los aficionados tampoco nos lo esperábamos, aunque esto se empezó a perder el sábado, aunque estaba la esperanza de voltear la situación con una final, pero no ha sido posible. El enfado esta noche y mañana es total, pero es una obviedad que el sábado todo sevillista estará frente al televisor para ver a su equipo frente al Elche y es una obviedad que se cree en la remontada en Dortmund el martes pese a todo. Pese a todo, bendito amor eterno, Sevilla.