Un Sevilla todo terreno se hace con el partido de ida sabiendo dominar en la primera mitad y echando el candado en la segunda.


Llegaba un partido de los importantes, de los que dan gusto y ahí estaba mi Sevilla. Un Sevilla que saltaba al terreno de juego para medirse al Barça, en unos primeros 20 minutos que más que un partido parecían una batalla de tácticas, con ambos equipos intentando dominar y sin dejar que el otro estuviera cómodo en el césped.

La historia de los primeros 45 minutos cambiaría cuando el "chico del pelo afro", Koundé, tiró un auto-pase a Umtiti y culminó la jugada con Ter-Stegen recogiendo el balón de la red, haciendo que a partir de ese gol los locales se sintieran más sueltos con el balón, tocando y manteniendo la posesión frente a un Barça que dio un paso atrás.

Destacados en estos primeros compases un Jordán que aparecía en todos los puntos del terreno de juego, un Bono que se hizo enorme frente a un remate de Messi, salvando lo que era el 0-1 y un 'Papu' que se dejaba caer al centro, abandonando a Escudero en la banda, los cuales no estaban acertados del todo, a pesar de que el lateral y hoy capitán tuvo el 2-0 al borde del descanso, que no pudo ser por culpa del portero alemán, que metió la mano.

En el segundo acto, cambiaron los papeles. A los de Lopetegui les tocó sufrir y aguantar el dominio culé, intentando aprovechar una jugada puntual para hacer el segundo. Una defensa muy sólida, con un Koundé sobresaliente como de costumbre evitaron que el marcador de los visitantes se moviera.

La jugada de la que hablaba antes llegó con un gol de Rakitic en una contra, con un pase de Óliver que aprovechó el croata para engañar al portero. Por otra parte, los cambios del mister aportaron al juego del equipo, muy buenos minutos de Luuk que bajaba como un defensa más, Munir dando velocidad y profundidad y Óliver que sale en la foto del gol de Iván ya que firmó la asistencia.

Pero si hay que darle las gracias a alguien de que el casillero del Barça tenga un 0, es al señor Yassine Bounou, que por si la de la primera parte se quedaba corta, hizo intervenciones que pueden valer un pase a la final, salvando desde disparos a córner que se envenenaban, con una falta de Messi al palo de portero que dejaba ver los reflejos del marroquí, los cuales son dignos de un felino.

Deberes hechos en la ida y ahora toca mirar al próximo partido, como bien diría nuestro entrenador Lopetegui.