El Sevilla paga caro la "ultraofensiva" de los últimos minutos con un gol de Iñaki Williams a la contra.





Al final se ha acabado el sueño, quizás haya algún optimista que piense que aún puede ser, que lo dudo, pero hoy parece ser que ha terminado nuestro sueño por intentar ganar lo que sería la segunda liga en nuestra historia.

La primera parte del equipo fue bastante buena, con un Athletic que aguantaba como podía el asedio que los de Nervión le provocaban a Unai Simón, que al parecer ha elegido el partido de hoy para resarcirse de todos los errores que venía teniendo. Dos ocasiones clarísimas de En-Nesyri que parecían gol cantado no subían al marcador por culpa del meta bilbaíno.

Ataque, ataque, ataque y ataque, así se puede resumir más o menos lo que había sido la primera parte, que quitando un par de ocasiones de los rivales parecía que iba a ser una victoria más para los de Lopetegui.

El problema era que a pesar de que la segunda parte comenzaba igual que acababa la primera, el gol no llegaba, lo que provocaba la desesperación tanto en jugadores, como entrenador y afición.

Lopetegui optó por hacer lo que a priori era lo mejor para el equipo, ya que un puto no servía para nada, aunque ahora no nos parecería tan mal, y lanzó al equipo al ataque, lo que hizo que Iñaki Williams en una jugada aislada, y muy parecida al gol que les dio la victoria en nervión a los leones el año pasado, mandaba al pozo cualquier aspiración sevillista.

Dos cuestiones quedan en el partido, la primera un posible penalti por una mano que el defensor del Athletic intenta apartar, la cual es discutible, como la gran mayoría de manos últimamente. Otra, la falta de puntería, o quizás el acierto del portero, durante todo el partido. Porque otra cosa no, pero ocasiones desde luego que hubo.