El Sevilla suma una nueva victoria que lo convierte en equipo de Champions League la próxima temporada de forma matemática.

Y no pueden con él. El Sevilla ha vencido al Granada por 2-1 en un partido sin mucha actividad, más marcado por o que ocurrió en el final que por lo ocurrido a lo largo del mismo. A un punto de Barcelona, con un partido menos, y Real Madrid, con la clasificación matemática a la Champions League y con opciones de ganar el título tras 33 jornadas. Dice mucho del trabajo del equipo de Julen Lopetegui, que apenas ha tenido descanso desde que volviera el fútbol la temporada pasada aquel 11 de junio.

Y es que no hay quién los pare. En el día de hoy, contra un Granada muy serio, con una presión alta que puso en problemas a la zaga sevillista en los primeros minutos. Una genialidad de Ocampos acababa en penalti de Gonalons sobre el Papu que, de nuevo, realizó un gran partido; parece que Lopetegui ha dado con la tecla respecto al jugador argentino, que se ha asentado en el once gracias a su buen fútbol. Rakitic, que ha vuelto a demostrar que jugando más cerca de Fernando es donde rinde, transformó el penalti. Pese a su discreta campaña, el croata suma 7 goles entre todas las competiciones, números interesantes para un centrocampista.

En la segunda parte llegó el primer gol de Ocampos de la liga que no es de penalti, tras una gran jugada del Papu y una buena dejada de De Jong, que se volvió a quedar sin marcar pero realizó un gran encuentro. El Granada recortó distancias con un penalti discreto por mano de Acuña, dudosa, que transformaría Soldado. 

Lo curioso, al final del partido, literalmente. El árbitro pita el final y se da cuenta de que se ha equivocado y resta un minuto para el final. Para sorpresa de todos, el árbitro ordena a los jugadores a que vuelvan para disputar ese minuto. A Acuña parecía que lo habían sacado de la ducha. 

Pues ni por esas, han podido con él, sigue el Sevilla conservando esperanzas por la liga, recortándole dos puntos al Real Madrid y a la espera de lo que hagan Atlético, que juega después del encuentro del Sevilla, y Barcelona, el jueves. Ocurra lo que ocurra, el Sevilla va a dar guerra hasta el final, porque no se rinde, porque no pueden con él.