El atacante sevillista ha sabido recomponerse tras la hecatombe ante Neuer mediante goles y asistencias tanto en Liga como en Champions.

Las casualidades, como su nombre indica, son casuales y especialmente puntuales. Pero, la repetición de estas ya es significado del buen trabajo y de ser constante. Esa es la realidad de En-Nesyri, el Airforce marroquí que ha despejado cualquier duda sevillista.

Desde su llegada a la catedral del fútbol andaluz, el ya tradicional y no tan malo, escepticismo sevillista, jugó en su contra, básicamente, por la relación goles-millones y por la gran temporada de un Lucas Ocampos que dejó en la Sombra a un En-Nesyri, que desde aquel mano a mano con Neuer en la Supercopa de Europa viviría una reconversión digna de estudio, de caer y levantarse más fuerte, y más, si estas en el Sevilla FC.

A partir de ahí los goles serían como las hojas en otoño, llegaban y caían a pares, pero aun así, muchos sectores de la parroquia sevillista seguían dudando de él, insinuando que no tiene gol, que sus movimientos son algo extraños. Ahora parece ser que el azahar de primavera está tardando más en caer, pero este aparece en momentos puntuales e importantes, véase en Alemania ante el Dortmund con un doblete, o en el fortín de Nervión ante el Betis con el llamado "gol psicológico".

Por tierra un Panther, por aire un Bombardero

El internacional marroquí aunque tenga un repertorio corto de recursos, sabe lo que hace, y ya lo tiene más que explotado. Desde la tierra, desmarques al espacio, a buscar los resquicios entre los centrales, siendo muy pícaro pero a la vez muy  inteligente. Además, su amplia y rápida zancada, tanto en distancias cortas como largas, le hace adelantarse en décimas de segundos frente a un defensor y poder generar una ocasión de gol en el área chica, a la vez de su gran capacidad para cambiar de ritmo y zafarse ampliamente de sus rivales.

Por el aire, estos últimos meses se ha convertido en un completo Bombardero de guerra, teniendo muelles dentro de sus botas que le hacen elevarse a lo más alto de cada cielo que conquista. Todo balón que pasa por “la tierra de Nadie” ya lo capta el radar que tiene en la cabeza, hasta con ciertas dificultades, como cuando marcó el gol del pirata ante el Cádiz, con un ojo sin ver.

No obstante, el jugador está evolucionado favorablemente, a la hora de hablar de movimientos en el interior del área los cuales engañan a la línea defensiva del equipo rival y la desconcierta y de recibir balones, puesto que, más de una vez, hemos visto como el marroquí se liaba asimismo con el esférico. Ahora, cuando se encuentra en un uno contra uno, la coloca mucho mejor, con más potencia e intentando buscar el palo más lejano.

Todos pensamos que el pescado ya está del todo vendido, pero En-Nesyri, tiene guardado en la recamara una futura proyección, acompañada de esfuerzo, que está dando sus frutos y que va a madurar aún más.

¿ Y quién lo iba a pensar?

Con 15 goles en la Liga Española y 6 en la Champions, la "borrasca En-Nesyri" aunque no haya sido un jugador revelación en LaLiga, tiene una efectividad del 35% en relación tiro-gol además de una media de 0.83 goles por partido. Cifras que avalan su crecimiento y cambio desde que se parara el tiempo en los últimos compases en Budapest.

Desde la capital húngara a Sevilla hay 2900KM en los cuales En-Nesyri no iba pensar ni replantarse que sería tocado por la varita del gol, iba a estar en la mira de muchos equipos europeos, como el West Ham, y que estaría luchando por ser el pichichi de la Liga Española. Eso es el fútbol, unas veces estas en el ostracismo, y con el trabajo en la sombra puedes llegar al estrellato, como la vida misma.