El Sevilla vence en Mendizorroza gracias a los goles de En-Nesyri y Suso. Bono salvó a los hispalenses tras parar un penalti en el 90'.

Confieso que hoy es uno de esos partidos que me crean una montaña rusa de emociones y opiniones. En la previa del partido, por no decir días antes tras la visión de los primeros 90' del equipo en Copa, no veía un partido muy negro el que se jugaba en Álava. Soy de esos que se guían por las sensaciones antes de un partido, y debo decir a mi favor que mi instito no se suele equivocar, no lo considero virtud, pero si está bien tener una sensación que haga que no tenga un choque de emociones al ver el partido. Y si es verdad, que por algún casual hoy no se si acerté, o me equivoqué. Pues comienza con un gol de En-Nesyri, que está, por fin, en estado de gracia, pero la vida da vueltas y poco después te anotan un gol con una defensa pésima a escasos metros de la línea de gol. Y el gol encajado de hoy es una prueba más de que Sergi Gómez no tiene nivel para estar en esta plantilla, mal colocado, pierde la marca y mide mal; un cúmulo de fallos que se suman a la colección.

A partir del gol local el Sevilla pierde el cauce del partido totalmente, dominio completo del Alavés, que a mi parecer estaba sabiendo incomodar al equipo de Julen en la salida con una alta e insistente presión, para después, cuando tenían el balón, alargar las posesiones haciendo totalmente nulo el trabajo del centro del campo hispalense. Y, cuando peor estábamos, sonó la primera campana. Suso se inventa un gol que, finalmente, es el que le da la victoria al Sevilla. La calidad del gaditano creo que da la talla para suplir la carencia de creatividad que hay en  el centro de campo. Suso es capaz de hacer de un "falso Banega", y digo falso porque el argentino es insustituible, y más en este sistema.

Lopetegui vuelve a cometer el error de encerrarse. Soy muy partidario de ganar por tan solo un gol, me parece bien una faceta defensiva, pero me parece excesivo estar encerrado en ¼ de campo durante más de 20' de partido. Encerrarnos siempre nos ha salido caro, y porque sonó la segunda campana, porque si no hubiéramos pagado otra vez con la misma moneda. La segunda campana es, quien si no, Bono. El marroquí es especialista en parar penas máximas, y hoy lo ha vuelto ha demostrar, esta vez bajo presión tras blocar el penalti de Joselu en el 90'. 

Al Sevilla le tocará enfrentarse al Cádiz, y creo que lo único que tiene que pulir Julen es la gestión en los minutos finales, este equipo tiene calidad y condiciones para asegurarse las victorias antes del pitido final.