Los pupilos de Julen Lopetegui viajará a Vigo para seguir afianzando la cuarta plaza y porqué no mirar hacía los tres de arriba.

Nueve finales quedan para que el Sevilla FC pueden amarrar esa tan codiciada cuarta plaza y poder clasificarse, otro año más, a la máxima competición europea, la Champions League de las Superestrellas. Para ello deberá viajar a Vigo y seguir en el camino de la victoria, tras asaltar al líder en el fortín de Nervión.

Con la moral por los aires, pese a la eliminación trágica de Copa y el coraje dado contra el Borussia Dortmund, los pupilos de Julen Lopetegui han sacado a pasear la gran capacidad de resiliencia que tienen a base de buen juego tras un parón de selecciones que ha sentado como agua de mayo a la plantilla sevillista, que, prácticamente, ha enlazado la temporada pasada con este misma.

En frente tendrán al Celta de Vigo, un equipo que en la primera vuelta era una hecatombe mundial pero que, desde la llegada del "Chacho" Coudet, ha ido cosechado poco a poco victorias con buena dinámica y actualmente están en la novena posición, luchando por Europa, aunque un poco lejos, 9 puntos con respecto al Villarreal, el cual marca el último puesto.


Coudet, el punto de partida.

Desde la llegada del argentino al conjunto gallego, este ha vivido una absoluta revolución. El equipo destaca por el gran nivel ofensivo que muestra en el terreno de juego. Los constantes movimientos de aquellos jugadores que están por delante de la pelota hacen abrir espacios para las internadas de los laterales y buscar el centro. No obstante, ejercen una alta y constante presión al rival para forzar el error y hincar el diente en décimas de segundos.

Su objetivo primordial es buscar la superioridad numérica por la banda, y a partir de ahí, crear juego desde el interior al exterior constantemente, lo que más daño hace en el fútbol. De mientras, su principal referencia en ataque, Iago Aspas, está siempre repercutiendo con desmarques al espacio y a las espaldas de los defensas haciendo atraer a estos para o bien abrir espacios o bien aprovechar sus galopadas y entrar con mucha facilidad en el área enemiga.

En cuanto al nivel defensivo el péndulo y timón del equipos es Renato Tapia. El peruano estabiliza al equipo tanto en las transiciones defensivas como ofensivas. Generalmente los gallegos juegan un 4-4-2 o 4-2-3-1. Además, para ellos, el balón no les quema, siempre están intentando presionar arriba para recuperar el balón y trazar jugadas largas buscando los pequeños espacios que se dejan entre las líneas del equipo rival.

En definitiva, el Celta tiene esa chispa que se le caracterizaba hace años que le capacitaba  para gobernar muchos partidos, sea por tramos o de manera continua.  

La filosofía "caparroniana" 

Decía Caparrós, "Paso a Paso", eso debe hacer ahora el técnico vasco, ir poco a poco, partido a partido como diría el cholo, para conseguir el principal objetivo de la entidad hispalense para seguir creciendo y a partir de ahí, aunque haya una distancia sideral, porqué no pensar en la tercera plaza cuando te vas a tener que enfrentar al Real Madrid donde hasta le vas a poder quitar una Liga.