OPINIÓN | "Esos locos bajitos", por Sergio Álvarez

Jules Koundé volvió a hacer un magnífico encuentro ante una de las delanteras más temidas del planeta fútbol


A pesar de que los primeros minutos comenzase algo dubitativo, poco a poco se fue soltando, hasta convertirse en el principal bastión junto a Diego Carlos de la zaga sevillista.
 

Si hay algún dato durante el encuentro, que destaque por encima del resto, es sin duda su gran anticipación por arriba (sin desmerecer sus tackles con éxito o duelos ganados en el suelo). Resulta que el francés, ante jugadores fuertes y altos destaca, tanto es así que consiguió ganar todos los balones disputados en el aire (6/6). A pesar de su baja altura para ser central, (1,78 metros) resulta que lee el fútbol como pocos, y que tiene aún así, una suculenta capacidad de mejora.


Su buena anticipación por arriba hacen recordar otros futbolistas de época, aquellos que a pesar de su no inconsiderable altura para ser centrales, consiguieron convertirse en uno de los mejores defensas en su tiempo.  Entre sus habilidades se encontraban: lectura de juego, balones aéreos ganados tanto en defensa y ataque... Hablamos de zagueros como: Carles Puyol (1,78 metros) y Roberto Ayala (1,77 metros).


Cada vez importa menos que un central sea alto, ahora no solo se busca la fuerza en ellos, si no que también sepan sacar el balón jugado, que ganen duelos aéreos o que sean polifacéticos para jugar en otros puestos. Jules Koundé tiene entre ellas algunas habilidades qur hacen verle como un central de futuro. Aunque su juventud hace que aún sea un diamante por pulir.


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