Éver Banega: un mediocentro en peligro de extinción

Con más clase que un colegio, de carácter fuerte. Osadía a raudales. Regatea a tres en su área si así es necesario. Un jugador diferente.

Sílbale, le da igual. Lo seguirá haciendo. No le importa las críticas. Juega a su manera, pero su forma de moverse es única


Fichó por el Sevilla un 14 de agosto de 2014. Reproches, alegrías y hasta sensación de alivio en la capital del Turia tras deshacerse de un jugador que desgraciadamente pasó con más pena que gloria por Valencia.

La llegada a Sevilla fue un fichaje 'estilo Monchi': jugador de muy alto nivel que no pasaba por su mejor momento momento futbolístico. Como la mayoría de contrataciones, a una parte de la afición (por no decir su gran mayoría) le creaba dudas, debido a un mal rendimiento en anteriores clubes, pero hay cosas que solo la dirección deportiva ve, el ojo clínico quizás y la oportunidad que vió nuestro director deportivo de traer a un jugador de una calidad eminente. Tras cinco temporadas en la entidad hispalense y un funesto paso por el Inter de Milán, el argentino ha sonreído como ninguno en la capital andaluza, será recíproco porque la afición también ha gozado con su presencia y entrega.

Pocos jugadores pueden presumir de ser tan valientes como es el rosarino, siempre lo ha dado todo vistiendo la camiseta nervionense. siendo siempre valiente en la salida de balón para crear constantes superioridades. Ha tenido varias etapas, posiciones y obviamente, entrenadores en Sevilla. ¿Cómo ha influido Banega en sus equipos?

Unai Emery

Recuperó al mejor Banega. El entrenador de Hondarribia dibujó un sistema en el cual, el mediocampista rosarino trabajaba como núcleo partiendo desde la mediapunta. El truco era sencillo, Iborra desde el centro del campo, intercambiaba su posición con el propio Banega, mientras que Krychowiak, se alejaba de la pelota en transición de ataque para darle espacio al argentino en la base de la jugada. Fue todo un acierto de un Sevilla campeón de dos Europa Leagues seguidas y finalista de una Copa del Rey.

Vincenzo Montella

Prmitió recordar a un buen Banega, pero no al mejor. La principal novedad era que: actuaba como pivote junto a N'Zonzi, sacando el balón desde atrás. recibía entre centrales, no en la zona 3/4 de cancha, lo que hacía ver a un jugador mucho más retrasado pero con mucha más influencia en todo lo que pasaba en su alrededor. Consiguiendo en ocasiones gracias a su gran velocidad de movimientos y agresividad para superar líneas de pase y encontrar posiciones favorables para los extremos.

Pablo Machín

Si en algún momento de la temporada el técnico soriano encontró la clave para que su equipo fuese sumamente agresivo, fue cuando colocó a Banega como pivote acompañado de dos mediocentros muy creativos como Franco Vázquez y Sarabia. Sí, el rosarino progresó notablemente en lectura defensiva, el problema era que estaba pluriempleado, el encargado de ser el que se incrustaba entre centrales para sacar el balón jugado y el mismo que llegaba  hasta a zona rival para generar pases y superioridades. A parte del cansancio generado, si el equipo no terminaba la jugada o fallaba en el pase, la transición ofensiva del rival se hacía con cierta libertad.

Al finalizar la temporada 2018/2019, fue el momento donde más dividida estaba la afición sobre la continuidad de Banega. 

Julen Lopetegui 

La temporada la empezó con el run run de la grada. Poco tardó en demostrar a la afición que sin duda era el general de ese equipo. Con el técnico vasco hizo que volviera el mejor Banega. Se ha visto un mediocampista muy maduro en sus acciones, con una calidad y un atrevimiento al que nos ha tenido acostumbrados, pero sin esa responsabilidad defensiva que le exigían otros entrenadores. Con Fernando como colchón, han hecho del argentino en la 2019/2020, una de sus mejores temporadas como profesional.

El Sevilla ha podido disfrutar durante cinco temporadas de lo que es seguro, trato exquisito de la pelota, un futbolista capaz de conseguir mejorar al resto del equipo con sus acciones. Éver era, es y será un jugador de época. Volvió de Italia porque echaba de menos el césped y el ambiente de Nervión, volvimos a deleitarte. Se va en su plenitud física, con la sensación de que todavía atesora mucho fútbol en sus pies, pero sin duda no pudo elegir mejor manera para marcharse del club, tocando plata. 

Aquí fuiste feliz, nosotros contigo. Gracias por todo.

Éver Maximiliano David Banega Hernández (Rosario, Argentina. 1988).

 


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